J. R. Beltrán | 11/11/2008
Es totalmente injusto que Llorente sólo lleve dos goles en la Liga. Los delanteros son de rachas y espero que la suya acabe de empezar". Con esa claridad se expresó Joaquín Caparrós nada más terminar el partido del Ono Estadi. El técnico apareció en la sala de prensa con el gol de Llorente todavía muy fresco en la retina. Se había producido cinco minutos antes y se puede decir que al de Utrera todavía le dolía el cuerpo del fuerte abrazo que le dio Luci, su segundo.
Pues bien, Llorente está dispuesto a hacer suya la racha que demanda Caparrós. El gol de Mallorca, que casi celebró con lágrimas por el tirón que supuso al grupo (hace no mucho tiempo Yeste lloró nada más conseguir un gol ante el Zaragoza a pase de Llorente), le ha llenado de confianza. No es que estuviera en un momento de debilidad, pero es consciente de que la vida del delantero es limitada cuando no marca y encima el equipo está clavado al sótano de la clasificación.
El delantero se ha destacado como un fiable rematador de cabeza: de sus 19 goles en Primera División 10 han llegado por esa vía. De hecho, esta temporada sólo ha marcado con la testa: al Valladolid, tras un servicio de Balenziaga y al Mallorca con un imponente remate tras un envío de Susaeta.
El de Rincón de Soto ha crecido muchísimo en su rendimiento. Ha pasado de ser un futbolista demasiado elegante al que se le reprochaba su falta de contundencia a jugar como un tanque del área. No da un balón por perdido y durante los noventa minutos de cada partido porfía con todos los centrales. La mayoría de ellas, además, con éxito con innumerables dejadas a sus compañeros. Está fino hasta en los remates, que ahora son duros y contundentes.
Caparrós no tiene dudas y le mantiene siempre en el once titular, pese a que la irrupción de Ion Vélez (dos goles en Liga y uno más en Copa) le había generado alguna duda. Pero Llorente se ha convertido en uno de los tipos insustituibles del técnico. Ayer le tuvo entrenando a menor ritmo para tenerlo fresco en el partido de mañana contra el Recreativo. Le mandó con tiempo al vestuario para que no acumule más carga de trabajo de la necesaria.
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