Juan Jiménez | 28/09/2008
Los Málaga-Valladolid también tienen historia. Que se lo digan a Fernando Fernández Escribano, malagueño de base que tuvo que convertirse en maletilla para encontrar la fama. Hace siete temporadas aún era un chico joven, pero no prodigaba bravatas ni arrebatos incontenibles. Sin embargo aquella tarde, en su casa, Fernando, dolido por ciertos comentarios de la grada, celebró su gol de penalti para el Valladolid señalándose el dorsal. En La Rosaleda ya había gente con su camiseta puesta. Hoy le aplauden, porque este buen tipo ha vuelto a Málaga.
Hay más historias. Ahora que el Málaga está en sequía, se multiplican los flashes de aquel gol fugaz de Darío Silva, siete segundos, el 10 de diciembre de 2000. El Málaga-Valladolid está en el Guiness de la Liga por contener el gol más rápido en sana competencia con el que Joseba Llorente consiguió el año pasado en el Valladolid-Espanyol. Qué avión era Darío, y cómo se agarra el Málaga a esa leyenda.
Precedente. La última historia recordada en los Málaga-Valladolid de La Rosaleda fue un 0-1 hace dos temporadas. Segunda División. Aquel día, Fernando Sanz bajó al vestuario y le dijo a Marcos Alonso que hiciese la maleta. Esta vez la situación no es tan dramática para el Málaga, pero ojo. Tapia se confiesa preocupado ante sus más íntimos porque no llegan las victorias. Lo que sí parece evidente es que el Málaga de estos días no está capacitado para hacer un gol a los siete segundos como Darío Silva. Lo suyo es un asunto de estudio. Cuatro partidos sin marcar y una estadística de disparos a puerta para tirar a la basura. Ya no marca ni a puerta vacía y así se marchan las ocasiones, las esperanzas y la paciencia.
Mendilibar, sin embargo, es un reloj. Ahora que su Valladolid tiene problemas lejos de Zorrilla, en casa no perdonan. Pucela, Pucela, trabajo admirable, máster de gestión de recursos en Primera. El año pasado Mendilibar echó piedrecillas por el camino y este año sólo tiene que seguir el sendero. Tiene un portero de futuro (jugará Sergio Asenjo pese a sus molestias), un buen puñado de veteranos (Víctor, Vivar Dorado, Marcos), alguna sorpresa (Medunjanin) y alternativas.
El Málaga ya ha probado a todos sus delanteros. El último, Salva, que terminó expulsado contra el Valencia. Se recupera Albert Luque, que después de los problemas físicos que le dejaron fuera el jueves, jugará al fin su partido 200 en Liga. Tiene prometido un pase torero si marca.
Fieles. Doscientos millones de besos merecería La Rosaleda, entregada a su equipo y, salvo decepcionantes casos de malaguistas que dedican su tiempo a insultar al presidente que les ha puesto en Primera (Sanz medita seriamente no ver los partidos en el palco presidencial), está dando más de lo que se le pide. El otro día despidió con ovación cerrada a sus jugadores y esta tarde les recibirá igual. Pero el Valladolid sabe que esta tarde juega contra un equipo que no le mete un gol al arcoiris. Y que de Darío sólo queda el espíritu.
Estrategia El Málaga necesita la mejor versión de Duda, algo discutido pero fundamental para Antonio Tapia, que lo necesita.
Velocidad A los de Mendilibar no les ha ido bien fuera de casa porque han jugado lentos. Intentarán sacar provecho a los contragolpes.
Nervios El Valladolid jugará con los nervios de la afición, que seguro que se impacienta si no llegan los goles.
Albert Luque Es fundamental. Descansó ante el Valencia y se le espera hoy para hacer el primer gol del Málaga.
Sergio Asenjo El responsable de que el Málaga esté por quinto partido sin marcar. Puede ser una de las revelaciones del campeonato.
Salva es baja por sanción. Cheli y José Juan Luque dejan su sitio a Miguel Ángel y Albert Luque.
Goitom se queda en Valladolid junto al sancionado Álvaro Rubio.
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IMAGEN: El fantasma de Darío
A FONDO: Málaga
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